martes, 3 de julio de 2012

Algunos días en Railay Beach


Es momento de actualizar el blog, y escribir lo que fueron los últimos días en Railay
Al llegar en lancha, desde una playa de Krabi, uno a lo lejos puede comenzar a ver un paisaje distinto, porque en el medio del mar se encuentran grandes piedras de roca caliza. A lo lejos, en el horizonte, un conjunto de islas y el mar color turquesa. Eran las 12 del mediodía, con un cielo colmado de azul, y el sol dando muestra de su poder. En estas condiciones, todos los viajes en la lancha son para disfrutar. Es inevitable quedar en silencio, para solo escuchar el sonido del agua y el viento. El movimiento al navegar hace que uno se entregue a contemplar la inmensidad en la que nos envuelve la naturaleza. 




 La lancha empieza a acercarse a una playa, y esta es la primer parada, Tonsai.
Una playa bastante chica, colmada de cocoteros, y envuelta en montañas que la rodean. Me gusto al instante, casi como sabiendo que terminaría pasando mis próximas tres noches durmiendo allí. Pero en ese momento, mi destino era Railay west.
























El detalle es que Railay, es una isla, que esta conformada por el lado Este con un manglar como costa, y caminando a la izquierda unos cinco minutos se llega a la playa de Pranang, donde se encuentran unas enormes cavernas, y una laguna escondida de nombre Princesa. 

Desde el Este (manglares) hay un sendero para atravesar el medio de la isla hasta llegar al Oeste donde llegan la mayoría de las lanchas con mágicos atardeceres. Y a su derecha, hasta llegar al final de la playa se puede llegar hasta Tonsai, cruzando por medio de una montaña unos 30 minutos en medio de algunas trepadas, y la compañía de monos. 


























Al bajar de la lancha, con las mochilas y el agua hasta las rodillas, y fiel a mi gusto de encontrar el sitio, salgo a recorrer y buscar donde dormir. Así es que camino desde una playa a la otra, y sin encontrar algo que me convenza, decido irme hasta Tonsai, pero a todo esto, ya llevaba un buen rato caminando con bastante peso en la espalda, y me quedaba cruzar por la montaña sin saber como era el camino. Al momento, llegaban desde el mar en kayack tres americanos. Me pongo a hablar con uno de ellos para saber como era el camino, y se ofrece a cruzarme en el kayack, lo cual me preocupaba un poco, porque tenía conmigo todos los documentos, la plata, el equipo de fotografía, y la compu. Al carajo con la preocupación, a los dos minutos estábamos remando, intentando dar lo mejor de mi para no volcar el kayack. 
Fue cuestión de minutos llegar a la costa, me dio algunas recomendaciones para alojarme, y en cinco minutos estaba conociendo mi nuevo hogar por los próximos tres días.




 Sobre la playa un parador con hamacas, mas un estilo de colchoneta-sillón que se usa mucho aquí. Un lugar espectacular. Y detrás unas cuantas chozas de bamboo, en el medio de la selva. Eran muy simples, pero lo necesario para estar en medio del paraíso.  Solo que por primera vez no tenía ni siquiera ventilador, y aquí el clima es muy húmedo y caluroso.
La noche fue muy bien. Y se podía dormir hasta no muy tarde que te despierta el calor y la luz. 























Al día siguiente, salí a cruzar la montaña, para conocer las demás playas, y así llegue hasta Pranang, y a la laguna de la princesa. Para llegar no es tan facil, porque hay que hacer un trekking hasta llegar a una zona de mucho barro, y piedras de altura que hay que bajar con sogas.


Descansando un rato en la playa me encuentro con Diego, un español de San Sebastián, pero que vive en Granada, y su amigo Victor. Con ellos había estado unos días en Chalokk, Koh Tao.  Nos fuimos a caminar por unas cavernas enormes hasta llegar a un mirador espectacular donde se puede ver gran parte de la isla desde lo alto.





















Al terminar la tarde nos fuimos hasta el hotel donde estaban ellos junto con Ana y Miguel, dos españoles también de Granada, y Alberto (mas conocido como suratthani) que vive en Suiza. Por la noche nos fuimos a cenar con diego y victor, y a eso de las doce de la noche me tenía que volver hasta Tonsai, así que suratthani me presto su linterna y así me fui cruzando por la noche la montaña. Toda una experiencia caminarla solo sin saber lo que puede aparecer en cualquier momento. 























Después del tercer día, decidí mudarme hacia el lado Este de la isla, a un bungalow que estaba al lado del hotel de mis colegas.  Así es como pasamos unos días en grupo. Muchas risas, diversión y paisajes espectaculares nos acompañaron, hasta el momento que bautizamos como "el beso de Judas". Estábamos en Pranang, frente a la playa unas rocas de piedra caliza que hacían del paisaje una maravilla, el cielo azul, sol, tirados en la playa, hasta que decidimos entrar al agua con el snorkel. No podíamos creer estar en semejante lugar. Lo repetíamos a cada momento. Mientras nadábamos lo vemos a suratthani saltar de manera rara dentro del agua. Nos llamo la atención y nos acercamos para ver que le pasaba. Una medusa lo había picado. Si... No solo lo pico, sino que en la boca. De aquí, el beso de judas, apareciendo en el medio del paraíso. Alguna preparación con hojas de una planta que estaba ahí cerca que preparo un thai, para que le baje el ardor que duro 12 horas. Pero, finalmente, todo siguió siendo risas de solo recordar la escena.


















Otro de los días, nos alquilamos una lancha entre todos para salir a recorrer algunas islas que están cerca y hacer snorkel. Pero ahora se había sumado también Alex con su mujer y su hijo de 20 meses, oriundos de Saint Petersburgo, Rusia. Salimos al mediodía, con algunas provisiones entre comida y cervezas, y visitamos Poda Island y Tab Island. 




















Pasamos toda la tarde, cargamos el cochecito de Constantine (el hijo de Alex) por cada playa, hicimos snorkel, sacamos fotos, y nos maravillamos de estar en semejante lugar.



Compartimos comidas, bares, playas y risas. Pero cada uno planificando su rumbo y salir de Railay que nos acogió de un modo cálido y especial.  A las 9 de la mañana, me espera un nuevo barco, para cruzar hasta las Koh Phi Phi y continuar el viaje solo. El ultimo día estuvo bastante nublado, y hoy amaneció lloviendo. Las mareas están altas. Hoy será noche de luna llena, y normalmente en esta época del año unos días antes y después puede aparecer algo de mal tiempo.






jueves, 28 de junio de 2012

De Koh Phangan a Railay, Krabi

La desicion de partir hacia Krabi, mas específicamente a railay fue inmediata. Estaba buscando un nuevo lugar para mudarme en Koh Phangan, y me di cuenta que era muy parecido a lo que venia recorriendo desde Koh Tao. Así que, decidí pasar por una agencia y comprar el ticket para viajar esa misma noche.  Hay un bote nocturno que salía a las 10 de la noche, para estar llegando a las 11 de la mañana. Hable en el bungalow para poder hacer el check out later, y después de darme una ducha, y hacer la mochila, me subí a la moto que había alquilado cerca del muelle, y hacia allí partí.
Claro, que eran las 8 de la noche, y no sabia si la rentadora estaba abierta, pero aquí en Tailandia de alguna manera las cosas salen y van hacia adelante. Y si, al llegar estaba cerrada, pero conversando con dos músicos que tocaban en la calle, me muestran que la moto tiene un teléfono al costado, así que le pedí a uno de ellos si me ayudaba a llamar a la mujer, y tras hablar, a los 10 minutos estaba devolviendo la moto y recuperando mi deposito de 2000 baths. En un gesto de agradecimiento compre una cerveza y me quede con ellos escuchando su música callejera.


Al rato, uno de ellos se ofreció llevarme con su moto hasta el muelle. Aquí es todo muy simple, bastante informal. Había un mesita con un tai cambiando los tickets, para subir al barco y darme el numero de cama.  Al entrar al barco, había como colchones muy bien ubicados, y camastros colgados por todo el barco. Encontre mi numero de cama, deje mis mochilas al costado y me acosté para dormir.



A las 4 de la mañana habíamos llegado al puerto de Suratthani, y me esperaba una combi que me iba a llevar hacia la estación de micro, donde tenía que esperar alrededor de hora y media para que salga el bus hacia Krabi. Al llegar a la estación, algo parecido a un viejo taller casi abandonado me dicen que puedo esperar aquí en los asientos que son butacas de antiguos micros ubicados por todo el lugar. Hasta el momento estaba solo, y al rato llego otra combi que trajo mas viajeros entre musulmanes, australianos, mexicanos y alemanes.  A las 6.30 salimos en el bus hacia Krabi, seguí durmiendo las 2 horas de trayecto, y así nuevamente, llegamos a un parador, para hacer un nuevo transbordo hacia una playa de la que sale nose si un barco o bote hacia Railay. Ahora son las 9.45, y estoy sentado frente a la playa, la vista al frente es de muchas islas con vegetación estilo selva.


En esta época del año, en casi toda la zona del sudeste asiático se la conoce por al época de los monzones, que es mucha lluvia, y mal tiempo. Hasta el momento, el clima que me acompaño fue el mejor. Solo tuve dos o tres chaparrones de minutos en Bangkok, y en Koh Tao. Pero toda la zona que vengo recorriendo pertenece al golfo de Tailandia. Y al llegar a Krabi, para conocer Railay, las islas Phi Phi, Ko Lanta; ya me encuentro del otro lado, en el mar de Andamar.










" The secret beach", Koh Phangan

Un buen desayuno por la mañana y a pasar el rato en una playa que al pasar ayer me pareció que estaba bien guapa.
Aquí vive una familia de portugueses, la pareja de unos 35/40 años con sus dos hijos entre 5 y 8.   Es una playa bastante chica, llena de coqueros. A unos metros del agua hay un deck de madera con mesitas bajas, hamacas; y que se entiende que es parte de su casa. Así es, el living a muy pocos metros del mar.

Los pequeños van y vienen todo el tiempo jugando y corriendo por la playa. Hace 7 años que viven en el medio del paraíso. Y los chicos van a una escuela que les enseñan en tai e ingles, y además hablan portugués por su familia. Me pase un buen rato hablando con Fortunato que es muy fana del fútbol, y muy agradable para conversar. Al momento, me explica que en realidad se llama the secret beach porque al costado caminando por unas piedras hay una playa nudista, pero que en tailandia están prohibidas.  Y tras pasar toda la tarde, me volví al bungalow para disfrutar de un momento de los mas sublimes de cada día, mi hamaca en el balcón.

En Koh phangan, hay mucha fiesta, y se celebra todos los meses la full Moon party, una fiesta en la playa los días de luna llena con diferentes estilos de música. Pero tambien, hay otras fiestas, y pasado mañana es la Half  Moon party que es en el medio de la selva. Por momentos, tuve ganas de ir para conocerla, pero no se si será por estar solo que no me nacieron tantas ganas. Ya por la noche, estando en el seven eleven (en Tailandia hay mas seven eleven que tais), me encuentro con un chileno, un argentino, y dos españolas, que estaban haciendo por tres meses unos cursos de yoga, y estaban yendo a la playa para hacer un fuego y tomar algo, así que los acompañe. La noche era un cielo estrellado y la luna al medio, cada uno contando sus experiencias del viaje, hace cuanto comenzaron, donde estuvieron, y lo que queda por recorrer. Pasando siempre información de sitios recomendables para conocer. Tras un rato, los deje con su fuego, y me fui a dormir muy tranquilo.




En Koh Phangan

En Koh Phangan fueron dos horas en barco desde Koh Tao.

Y al llegar, como en la mayoría de los sitios, hay muchos tai, ofreciendo servicio de taxi, alojamiento, etc. Lo cierto, es que normalmente, te ofrecen ubicaciones en las zonas mas turísticas, y justamente donde no quiero estar. En la experiencia que tuve hasta ahora, las zonas turísticas son mas con playas de fiesta, y un circo alrededor. Mi sugerencia es alejarme algo mas del ruido, y llegar a lugares mas tranquilos, con menos turistas y mas viajeros. Con el tai que te recibe con una sonrisa a cada momento. 













Así es que, tras averiguar cual era la zona mas tranquila y con menos gente me alquile una moto, y me fui a recorrer hasta encontrar mi espacio.  Así llegue a los bungalows Benjamín Hunt, ubicados frente a la playa donde todas las tardes están los mas espectaculares atardeceres. 



Esa tarde salí para almorzar, y recorrer la isla, y me di cuenta que es demasiado grande.  En el golfo de Tailandia, esta la isla de Koh Tao (isla tortuga) que es muy pequeña, Koh Phangan de tamaño medio, y Koh Samui la mas grande.  Elegí salir a conocer la zona turística y así confirmar que definitivamente no es lo que quiero, es todo mas al estilo Full Moon party, con servicio de playa, alquiler de motos de agua, y música todo el tiempo.

Los paseos por la isla en moto son buenísimos. Andando podes cruzarte de repente con algunos elefantes. Hay muy pocas carreteras, y vas andando entre medio de la vista del mar, playas, selvas. El recorrido para volver al bungalow fue casi 30 minutos.  Un descanso en la hamaca del balcón, una ducha y salir a comer algo a un resto tai por ahí cerca, y tomar algo en un bar rasta.







sábado, 16 de junio de 2012

Al sur de Tailandia, Koh Tao. Chalok baa khao

Estar en una isla en koh Tao, al sur de Tailandia, donde se encuentra la zona de playas, es para relajarse completamente. Claro, que si se elige dormir solo un par de noches, entre el movimiento de las mochilas (por que vale aclarar que son dos, una mas chica con parte del equipo de fotografía), los viajes y decidir hacia partir el relajo no es el mismo. Así es que en esta isla, decido tomar un curso de buceo con certificación internacional por 4 días. En koh tao existen mas de 40 escuelas y se considera una zona de buenos corales con la posibilidad de nadar entre tortugas y tiburones ballena. Hoy fue mi primer clase teórica. Por la mañana, continua la segunda y, ya por la tarde la primera inmersión.  Algo de tarea para estudiar, claro que en una hamaca mirando el mar... y puesto a escribir.

 La ultima noche de bangkok, conocí a un vasco; indignado que mientras salvaban a España del default, el rey estaba mirando la Eurocopa; y a un chileno, con el que viajo desde entonces.
Hace tres días que partí de Bangkok, un día por la tarde (se me hace difícil reconocer el día en que estamos). El micro salió a las seis de la tarde, y a las 3 de la mañana nos despertaron que habíamos llegado y teníamos que bajar, pero para sorpresa de todos no había ningún puerto para tomar el barco hacia la isla, y así fue que el chofer sin entender lo que le preguntábamos se sube y parte. Y así nos encontramos en un pueblo alejado, desolación total, con dos franceses, un italiano, un chileno, tres alemanes y yo.
Después de estar 45 min sentados en medio de la noche en algún lugar perdido de Tailandia, apareció un camión que era nuestro segundo transporte hacia el puerto, al que llegamos a las 4 de la mañana,  y recién a las 7 salía el barco hacia la isla. Entre un poco de dormir en cualquier espacio que sirva de cama, y algo de fotografía al amanecer subimos a un ferry.








 Al llegar y ver a los lejos lo que nos esperaba te hace sentir que todo lo anterior valió la pena. 
El muelle, la playa, las lanchas de madera esperando algún viajero con ganas de andar, las casitas de madera sobre los morros, lleno de palmeras despierta un disfrute total.    A los 10 minutos, estábamos alquilando un scooter para recorrer y conseguir un lugar para dormir. Y así llegamos al hostel backpacker y por 250 baths compartíamos habitación y baño. 
La siguiente misión era encontrar la escuela para bucear, y para ello, vale mencionar que encontrarme en una isla en el sur de Tailandia manejando una moto por calles entre montañas y con un mar celeste alrededor es para agradecer.







Chalón baa khao, es un zona sur de la isla, que reúne a una comunidad hispana de escuelas de buceo, y termina siendo mi hogar para vivir estos días mientras realizo el curso. Tengo una habitación arriba de la Escuela, sobre la playa y con vista al mar. Por la noche, al acostarme puedo escuchar el sonido del agua en la bahía. Con un barcito a 500 mts caminando por la playa, para compartir unas cervezas con la gente del lugar.











 El día de ayer merece un capítulo aparte, porque llegar a la playa banana rock, es sublime, y esta es la mejor palabra para describir el lugar. Claro que después de terminar el curso, es muy probable que pase unas noches viviendo ahí.
El bar puedo decir que es tranquilamente propiedad de Jack Sparrow, con una playa privada para solo unas casitas de película. El atardecer es difícil de describir. Me pareció mejor filmarlo para que entiendan mi imposibilidad de poder describirlo. Esta tarde fue entre cerveza (convengamos que la playa y 30 grados promedio de temperatura invita a beber una fresquicimas rubias cervezas), snorkel por corales, y música. 






 Estos días de estar en un lugar algo mas asentado me permite estar algo mas conectado. Alguna practica de yoga, correr por la playa, escuchar música tomando sol, y algunos mates de algún argentino que olvido su equipo en la escuela.
Siento que estoy recibiendo mucho cariño de mucha gente que me escribe. Los siento muy cerca, y estoy disfrutando mucho. La experiencia es invaluable, y las noches llenas de estrellas. 


Son las 9 de la noche, sobre la orilla de la playa las olas son mi melodía, algunas luces se dejan ver a lo lejos, y otra vez la certeza de estar sintiendo el camino.